Ahhh que placer! Laos es hermoso. Llegamos a Luang Prabang y nos recibio un airecito caliente, sin ser tan húmedo ni sofocante y el delicioso olor a frangipani, o flor de cambodia (mezclado con el olor a meada de gato! Hay gatitos por todas partes, se ve que no son parte del menu...).
La gente es super amable, todo el tiempo alegre, sonriente, y hay una paz que no se puede creer. Estamos en un Shangri-la! Rodeados de templos budhistas, montañas y por supuesto el rio Mekong (lo siento, no encuentro los acentos y el alt 160 no funciona en este teclado, asi que aguantenme la falta de acentos).
Hemos visitado muchos de los templos y me fascinaron las casitas de madera. Me hacen acordar a las de Banda Aceh y un poco a las ginger bread de Haiti, pero claramente aqui estan en mejor estado. Nuestra rutina es muy simple, salimos a caminar, a tomar fotos, hacemos una paradita a media mañana para comer algo. Por cierto,la comida es absolutamente deliciosa. Ya identificamos un par de lugares con terraza frente al rio, (uno para el mediodia, otro para la media tarde y otro para el atardecer) y los visitamos repetidas veces... Impresionante el hambre que tenemos!!!!! O la comida es demasiado sana y no llena o ya somos un caso perdido que no necesita mas explicacion...
Mas alla de nuestras experiencias culinarias y paseos, es un placer viajar a este paso tranquilo, interactuar con la gente del lugar, que parece curiosa e interesada. Y a veces, pese a la barrera del lenguaje, no hace falta mas que una sonrisa. Con manos y pies nos entendemos, y ya me mande dos o tres palabras en lao y hasta ahora nos entienden. Los que me conocen bien saben que yo hablo hasta con las moscas. Un obstaculo tan insignificante como el idioma no me va impedir tratar de conectarme con la gente, no?
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